Viaje al norte de Marruecos. Cámara encima, sin encargo.
Sin brief, sin presión. Solo fotografiar lo que me llamaba la atención. Calles, texturas, gente, luz dura a ciertas horas y muy suave al final del día.
Más intuición que técnica. Planos rápidos, sin montar nada. Detalles pequeños: colores, sombras, escenas cotidianas.
No buscaba una serie perfecta, sino imágenes que tuviesen algo de verdad. Algunas funcionan, otras no.
Resultado: fotos más personales, menos pulidas, pero más honestas. Un descanso del trabajo y otra forma de mirar.